El gravel no es solo una modalidad del ciclismo: es una forma de viajar, de descubrir y de reconectar con lo esencial. Nació del deseo de explorar más allá del asfalto, de escapar del tráfico y del ruido, y de disfrutar del pedaleo a un ritmo más humano, donde cada tramo del camino tiene tanta importancia como el destino.
Si bien ya hemos hablado de los beneficios generales del ciclismo en un artículo anterior (consultar aquí), hoy nos centraremos en una faceta de este deporte pensada para los más aventureros, aquellos que buscan rutas inesperadas, paisajes auténticos y la libertad de explorar sin límites.
Sigue leyendo para descubrir qué es exactamente el gravel, cómo empezar y algunos consejos prácticos para disfrutar de tus primeras rutas con seguridad y diversión.

¿Qué es el ciclismo grevel?
El gravel (o ciclismo gravel) es una modalidad de ciclismo que combina lo mejor del ciclismo de carretera y del ciclismo de montaña. Su nombre proviene del inglés gravel, que significa “grava” o “caminos de tierra”.
Esta actividad consiste en recorrer caminos rurales, pistas de tierra, senderos sencillos y carreteras secundarias, generalmente con una bicicleta diseñada para ser rápida en asfalto, pero resistente fuera de él.
El gravel es perfecto para quienes disfrutan de pedalear lejos del tráfico, explorar paisajes naturales y descubrir rutas que conectan pueblos, bosques y viñedos. Su popularidad crece porque combina aventura, libertad y deporte: permite explorar sin límites, sin importar si el camino es asfalto, tierra o piedra. Además, no se trata de una disciplina competitiva —aunque existen carreras—, sino de una experiencia de pedaleo sin prisa, donde el paisaje se convierte en protagonista.
En este sentido, el gravel encaja a la perfección en el entorno de la Finca Olivar, donde caminos rurales, senderos entre olivares y suaves pistas de tierra crean el escenario ideal para esta modalidad. Cada pedalada se convierte en una experiencia sensorial: el murmullo de las hojas movidas por el viento, el aroma de la tierra húmeda tras la lluvia, y el silencio roto solo por el canto de los pájaros.
Practicar gravel en la Finca Olivar no es solo hacer deporte; es conectar con el paisaje mediterráneo, con sus ritmos naturales y su historia. Es un viaje sobre dos ruedas que combina aventura, naturaleza y calma, en un entorno pensado para disfrutar del ciclismo más libre y auténtico.
Definición técnica...
Una bici gravel parece una bici de carretera, pero con algunas diferencias:
- Ruedas más anchas con dibujo para tener agarre en tierra.
- Cuadro más cómodo y estable, pensado para largas distancias.
- Manillar tipo drop bar (curvado), como el de carretera.
- Espacio para alforjas o bolsas, ideal para viajes y bikepacking.
Descubre el mundo del gravel: aventura, paisajes y libertad sobre dos ruedas
El gravel no es solo pedalear: es explorar caminos que el asfalto deja de lado, descubrir rincones olvidados y disfrutar de cada tramo a tu propio ritmo. Desde rutas entre pueblos y viñedos hasta senderos que despiertan los sentidos, cada salida se convierte en una experiencia única. A continuación, te contamos más sobre lo que hace al gravel tan especial y cómo vivirlo al máximo.
Entre pueblos, viñedos y caminos olvidados
Las rutas gravel serpentean entre caminos rurales, pistas agrícolas y senderos que conectan pueblos pequeños, viñedos centenarios o campos abiertos. Son trayectos que combinan lo mejor de ambos mundos: la velocidad del ciclismo de carretera y la aventura del mountain bike.
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A menudo, estos recorridos atraviesan zonas con siglos de historia —antiguos caminos romanos, vías pecuarias, senderos entre muros de piedra o campos de cereal—, lugares donde el tiempo parece haberse detenido. Cada pedalada invita a mirar alrededor, a respirar hondo y a dejar que el paisaje cuente su historia.
La magia del ritmo gravel
El gravel tiene su propio tempo. No se trata de competir, sino de disfrutar del trayecto, de las conversaciones, de la pausa para un café en el bar del pueblo o de la foto en medio de un valle bañado por la luz de la tarde. Es el ciclismo sin prisa, pero con propósito.
Las bicicletas gravel, ligeras pero resistentes, están hechas para eso: para dejar atrás el asfalto y perderse en caminos de tierra, donde la superficie cambia, el sonido de las ruedas se mezcla con el canto de los pájaros y el aire huele a tierra y viñedo.
Rutas que se viven, no solo se recorren
Desde suaves pistas entre viñedos hasta senderos que se adentran en bosques o caminos que bordean ríos, cada ruta gravel ofrece una experiencia distinta. Lo mejor es que no hace falta ir muy lejos: en casi cualquier región hay caminos rurales esperando a ser redescubiertos.
Planear una salida gravel puede ser tan sencillo como trazar una línea entre dos pueblos en el mapa y dejar que los caminos secundarios te sorprendan. Porque en el gravel, lo imprevisto es parte del encanto.
Una forma sostenible de explorar
El gravel también es una forma de turismo sostenible. Favorece el contacto con lo local —pequeñas bodegas, casas rurales, restaurantes de pueblo— y promueve una movilidad respetuosa con el entorno. Es viajar despacio, dejando una huella leve y un recuerdo profundo.
En resumen: el gravel es libertad, aventura y conexión con el paisaje. Es la invitación a salir de la rutina, ensuciarse un poco, y redescubrir la belleza de los caminos rurales que siempre estuvieron ahí, esperando a que alguien volviera a recorrerlos.
Gravel en la Costa Blanca
Las rutas gravel en Alicante y Benissa permiten conectar pueblos con encanto, como Jalón, Teulada o Calp, recorriendo viñedos y olivares que reflejan siglos de tradición agrícola. Muchos de estos caminos son antiguos senderos rurales o vías pecuarias que han permanecido prácticamente intactos.
Pedalear aquí es descubrir un territorio lleno de historia y belleza, donde cada curva del camino invita a detenerse y disfrutar del paisaje.
Ruta circular: Ermita de Sant Domènec y Barranco de Morxama
Esta ruta comienza en Benissa y te lleva por caminos rurales hasta la Ermita de Sant Domènec, pasando por la Font del Llavador y la Font de Dalt. Continuarás hacia el Barranco de Morxama, un entorno natural impresionante. La ruta tiene una distancia de aproximadamente 43 km y un desnivel acumulado de 640 metros, ideal para una jornada de gravel de nivel intermedio ➡️ Consulta aquí la ruta
- Distancia: 43,3 km
- Desnivel acumulado: 640 m
- Dificultad: Moderada
Esta ruta comienza en Benissa y te lleva por caminos rurales hasta la Ermita de Sant Domènec, pasando por la Font del Llavador y la Font de Dalt. Continuarás hacia el Barranco de Morxama, un entorno natural impresionante. Es ideal para quienes buscan una jornada de gravel de nivel intermedi
Coll de Rates: un desafío con vistas panorámicas
Esta ruta te lleva desde Benissa hasta el Coll de Rates, pasando por las Fonts del Algar y La Vila. El ascenso al Coll de Rates es conocido por su desafío, pero las vistas panorámicas que ofrece al llegar a la cima compensan con creces el esfuerzo. Es una ruta de dificultad media-alta, con una distancia aproximada de 48 km y un desnivel acumulado de 850 metros ➡️ Consulta aquí la ruta
- Distancia: 48 km
- Desnivel acumulado: 850 m
- Dificultad: Alta
Esta ruta te lleva desde Benissa hasta el Coll de Rates, pasando por las Fonts del Algar y La Vila. El ascenso al Coll de Rates es conocido por su desafío, pero las vistas panorámicas que ofrece al llegar a la cima compensan con creces el esfuerzo.
Ruta Benissa – Lleus – Oltà
Distancia: 29 km
Desnivel acumulado: Dificultad alta
Dificultad: Alta
Esta ruta te lleva desde Benissa a través de Lleus y Oltà, pasando por la Sierra de Oltà. El recorrido ofrece una combinación de caminos rurales y vistas a la montaña, ideal para los amantes del gravel que buscan una experiencia completa
4. Ruta Calpe – Benissa – Mirador del Peñón de Ifach
- Distancia: 35 km
- Desnivel acumulado: Moderado
- Dificultad: Media
Esta ciclorruta conecta Calpe con Benissa por caminos de bajo tráfico, permitiéndote disfrutar de la costa mediterránea y los viñedos de la región. Es una ruta de dificultad media, perfecta para una salida de medio día ➡️ Consulta aquí la ruta
Recomendaciones finales
El gravel no es solo una modalidad de ciclismo; es una experiencia pensada para los más aventureros, aquellos que buscan explorar caminos alejados del tráfico, descubrir paisajes ocultos y sentirse parte del entorno natural. En la Costa Blanca, rutas como las de Benissa, Calpe o Xaló permiten conectar con la historia de los pueblos, los aromas de los viñedos y olivares, y la calma de colinas y barrancos que parecen olvidados por el tiempo.
Practicar gravel aquí significa más que pedalear: es vivir una aventura auténtica, donde cada tramo de tierra, cada curva y cada ascenso se convierte en una oportunidad para reconectar con la naturaleza y disfrutar de la libertad sobre dos ruedas.
Consejos para disfrutar del gravel en la Costa Blanca
- Equipo adecuado: Asegúrate de llevar una bicicleta de gravel en buen estado, con neumáticos adecuados para caminos de tierra y grava.
- Hidratación y alimentación: Lleva suficiente agua y algunos snacks energéticos, especialmente en rutas largas o con poco acceso a servicios.
- Ropa cómoda y protección solar: Usa ropa técnica que te permita moverte con libertad y protege tu piel del sol con crema solar y gafas.
- Planificación: Antes de salir, estudia la ruta y ten en cuenta el tiempo estimado, el desnivel y las posibles paradas.



